Como ser un buen líder

Siempre hemos oído dichos como “La unión hace la fuerza”, “El trabajo en equipo supera las individualidades”, “Ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos” …

El trabajo en equipo puede llegar a ser imparable si los integrantes del grupo comparten objetivos, tienen una buena comunicación entre ellos, son solidarios y además se complementan bien. En el artículo de hoy, quiero exponer, como creo que se ha de caracterizar un buen líder, sin duda, el integrante más importante del equipo. El líder es el director de orquestra y su función es la de equilibrar un grupo de personas, convirtiéndose así en un eje fundamental de la estructura que forman las empresas.

Un buen líder ha de ser creativo

Muchos asociamos la característica de la creatividad, como aquella característica que poseen aquellas personas capaces de generar arte, una idea innovadora, un invento, una obra literaria… Sin embargo, la creatividad va más allá, y está presente prácticamente en todo momento dentro del transcurso de una empresa. Durante la toma de decisiones por parte de un líder, su creatividad le ofrecerá multitud de soluciones a un mismo problema. No todos los problemas tienen una única solución, sino que siempre tienen varias. A veces una solución reporta unos beneficios y unos inconvenientes, diferentes a la de otras soluciones.

La toma de decisiones de un líder está presente tanto en el ámbito financiero, como en el de marketing y gestión, así como en el de recursos humanos. Hemos de entender que la creatividad no solo es útil a mandos dentro de departamentos como el de I+D o como el de marketing y publicidad. Una persona creativa en el ámbito por ejemplo de los recursos humanos, será capaz de comprender múltiples alternativas para sus trabajadores, contentándolos a ellos y garantizando la integridad de la empresa.

Un buen líder dispone de una visión crítica, analizadora y consecuente: La racionalidad

Si antes hemos comentado lo importante que es ser una persona creativa, a consecuencia de ellos, hemos de ser personalmente racionales. ¿De qué nos sirve tener multitud de ideas y soluciones sino somos totalmente racionales? Analizar nuestras ideas, saber hacer autocrítica y ser consecuentes con ellas, nos ayudará a escoger la solución idónea a cada problema. Además, como líderes, esta capacidad de raciocinio no solo nos ayudará a poder tomar las propias decisiones, sino que podremos ayudar a enfocar las ideas a los otros integrantes del equipo.

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La comunicación es la herramienta más útil de un líder

Sabemos ofrecer múltiples soluciones, sabemos analizarlas para descartar las irracionales y elegir las idóneas. Lo que necesitamos entonces es saberlas comunicar.

Comunicar no solo quiere decir que hemos de poder transferir las ideas correctas, sino que hemos de contagiar entusiasmo, ilusión y entrega al resto del equipo. Los grandes líderes siempre han sido grandes oradores, y muchas veces no han inculcado ideas propias, sino de otros grandes pensadores, pero la diferencia entre un líder y un pensador, radica justamente allí, en cómo nos comunicamos.

Si por lo contrario no tenemos dotes de comunicación, seguramente rendiríamos mejor asesorando a un líder para que este lo transmita al resto del equipo antes de arengar nosotros al “team”.

Otras virtudes de un líder:

Podríamos decir que un líder tiene de ser organizado, empático o eficaz, pero lo cierto es que, en grandes estructuras empresariales, la organización ya la ponen otros (secretariado, equipo personal, técnicos…) igual que la eficacia (técnicos y otros mandos intermedios) y a veces la empatía es innecesaria (El caso de Steve Jobs), sin embargo, las tres características descritas en este post, son sumamente vitales para que pueda surgir la figura de un líder.

La fórmula de creatividad + racionalización + comunicación puede ser aplicado en todos los campos empresariales. Por ejemplo: Un líder puede tener varias ideas de cómo organizar un equipo, toma la decisión correcta y por último lo comunica convenciendo a todo el equipo. Con el equipo organizado, no tiene de fallar ni la organización ni la eficacia para la consecución de objetivos.

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